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miércoles, 22 de mayo de 2013

Aportar, compartir, seguir, aprender. Deshumanización y procomún

"En el término medio está la virtud". Esta idea aristotèlica tan traída y llevada a la cultura popular es la que parece ser la máxima, objetivo o motivación de  una gran mayoría. ¿Será cierto eso de la sabiduría popular?

Esta ciudadana de tercera, poco original, y hasta funcionaria, hace suya tal afirmación y, al mismo tiempo, la rebate al leer el post de un compañero con tremenda capacidad y con poca suerte laboral (¿o es fiel reflejp de la realidad?), al seguir al protagonista por las redes pero sin monitorización y al expresar su humilde opinión…
 
Debo confesar que el nivel mostrado por los compañeros de #websoc13 del Máster de Bibliotecas y Servicios de Información Digital de la Univ. Carlos III me ha reprimido en muchos momentos a la hora ya no de comentar, si no incluso de redactar mis propias publicaciones en el blog.

Entiendo, sigo y coincido con lo expuesto en el blog citado en el fondo y en la forma. Hay diferentes y variadas herramientas de control y monitorización circulando entre la comunidad de web social. Incluso está demostrado "de forma brillante la utilidad que se les puede sacar a esos instrumentos de medición y visualización de datos para hacernos ver, como un gran telescopio, lo que no seríamos capaz de ver por nosotros mismos, extraer conclusiones y aplicar los resultados para tratar de mejorar nuestra actividad", aunque finalmente, son las personas las que están por encima de las redes, la mercadotecnia, la publicidad y todos los conceptos asociados, en muchos casos, a las redes.

Aunque también difiero (“y vivo sin vivir en mi porque no muero”) y lo hago porque también entiendo que como ciudadana de tercera poco puedo hacer ante las circunstancias expuestas: ¿sirve de algo la crítica a ese sistema en el que estamos incrustados y del que no podemos evadirnos? Desde luego, la crítica es necesaria “tanto como el respirar”. Si no hubiese voces disidentes no existirían personajes como Hanna Arendt; si no hubiese redes resultado de la evolución tecnológica, no habría consumo de las mismas. Un uso virtuoso de las mismas creo que sería lo ideal: aprovechemoslo en nuestro día a día, en nuestras bibliotecas.

Y esas nuestras bibliotecas tienen que evolucionar, como la tecnología, porque sus usuarios demandan otras necesidades y hablan por otras vías, luego tendremos que adaptarnos en la medida de lo posible y “de forma virtuosa”… ¿Tenemos capacidad de discrepar en ese contexto? ¿Podremos ser coherentes y aprovechar su excelencia? Mientras sea una nueva forma de comunicación estaremos en el camino; el problema vendrá si es un cambio feaciente de comunicación… Con todos los intereses que condicionan todo: la comunicación, las relaciones personales, la terminología, el mercado monstruo, la marca personal o no, la biblioteca como inversión (¡no cejemos en la lucha!).

Néstor, Iñaki, Silvana, Rafael, Beatriz, Ángeles...Tantos otros. Estamos incrustados; tenemos que jugar un papel; el mercado es un monstruo y las reglas del juego pasan porque nuestras bibliotecas en plena adaptación a los nuevos tiempos (¿provocados?) son dirigidas por funcionarios (o no) con otras reglas de juego que se llaman burocracia, meritocracia y organización con unos determinados objetivos o misión y visión y demás (¿hablamos de isos, procesos e instrucciones de trabajo?).

Juguemos a la nueva comunicación y mantengámonos personas y ayudemos a mantener comunicación entre personas, sea cual sea el medio....

¡Vamos! Aprendamos. Compartamos. Sigamos. Aportemos. Eso es lo que demuestra el devenir y lo que nos mueve.



martes, 12 de marzo de 2013

Una librería gratuita para una ciudad en crisis

'Libros libres' permite a los madrileños disponer de su catálogo a coste cero, sin truco ni letra pequeña

Madrid | 07/03/2013 - 00:03h | Actualizado el 08/03/2013 - 07:47h
Asier Martiarena
Madrid Información local

Entrar a una librería, escoger pacientemente los títulos más atractivos y salir de ella sin  

abonar un solo euro es posible hoy en día en Madrid. Se trata de hacerlo sin cometer un 

delito, obviamente. El proyecto 'Libros libres' cumple medio año de vida en la capital con la 

sana intención de acercar la cultura al gran público sin limitaciones económicas y "sin 

necesidad de que se traiga de vuelta".


La idea parte de la ONG Grupo2013 -centrada en dar clases a niños con dificultades 

académicas-, que se inspiró en el 'Book Thing' original de Baltimore, Estados Unidos, para 

dar otra dimensión a sus proyectos. Así, como explica la encargada de la librería, Catalina 

Benavides, el usuario que se acerca hasta la calle Covarrubias 38 "puede llevarse tantos 

libros como quiera y abarquen sus manos y de manera gratuita". La única condición es que 

los ejemplares que salen de 'Libros libres' "no pueden venderse a terceros".


A partir de ahí entra en juego el compromiso del usuario. Los hay que no aportan ni un euro; 

otros que, al tiempo que se llevan ejemplares, donan sus propios libros. Después están 

los suscriptores, que pagan 12 euros anuales de manera desinteresada, que es "lo que 

cuesta un café barato" al mes, recalca Benavides. Y finalmente están las donaciones de 

personas físicas y entidades vía transferencia bancaria. Sin embargo no existe privilegio 

alguno y los derechos son los mismos para todos ellos.

Los únicos gastos corresponden al alquiler y mantenimiento del local ya que los sueldos de 

las dos personas implicadas a tiempo completo corren a cargo de Grupo2013. Para hacerlo 

viable se proyectó la necesidad de lograr 365 suscriptores anuales, y apenas iniciado el mes 

de marzo la cifra ya supera los 1.200. El músculo restante para mantener el equilibrio lo 

aportan los voluntarios que colaboran desinteresadamente en la catalogación de los libros, el 

transporte, el mantenimiento de la librería, la atención al público y la creación de distintos 

talleres literarios.



Un 'plan renove' más que un desguace

Una de las cuestiones que se pregunta el usuario que entra por primera vez en la librería es si 

va a encontrar material interesante y la respuesta es afirmativa. El trasiego de entradas y 

salidas, con una media de 50 donaciones diarias, "mantiene el catálogo vivo y en constante 

movimiento". "No tenemos las últimas ediciones, ni guardamos y conservamos ejemplares 

exquisitos únicos", insiste Benavides, "por eso no hacemos sombra a las librerías 

convencionales" pero la diversidad y generosidad de los usuarios es nuestra gran baza". De 

hecho algunas supuestos competidores se han puesto con ellos para habilitar una zona franca 

de 'Libros libres' entre los 'best-seller' del momento.


Al fondo del local, una vez recorridas las estanterías de palés reciclados, se encuentra el 

corazón de 'Libros libres'. Una trastienda en la que los colaboradores desinteresados y 

multidisciplinares convierten las aportaciones económicas en proyectos solidarios como la 

creación de escuelas en India, financiación de becas estudiantiles en América Latina y 

donación de libros a países como Bolivia o Nicaragua. En el horizonte ya comienza a 

vertebrarse un concierto solidario para recaudar comida para los más necesitados.



La Vanguardia, 7 de marzo de 2013